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Roto el corazón del faraón
por el imperio
¡prolifera el llanto del Nilo!
la advenediza longitud del corzo ¡virtud ciega!
Ajados los enormes brazos del horizonte
envejeció de espanto y miedo;
perezosos camélidos surcan el desierto
en busca del Buey Apis...
Pirámides de arena fina que ni mil Napoleones
hubieran levantado en la vasta campiña
se yerguen desnudas, imponentes y puntiagudas
acariciando el antiguo valle
Lánguidas napas color vino se esconden,
cercano el poniente,
los brazos del río se niegan a entregar sus aguas
al mediterráneo;
sopla el Jamsin
el Nilo es una charca de barro
¡todo Egipto te adora! ¡oh rey!
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Cuando todo se rompe...
cuando grita el silencio,
cuando ahogan las lágrimas
por el dolor intenso,
sin decir nada a nadie,
sin lanzar un lamento;
cuando las noches pasan
sin conciliar el sueño
y con el nuevo día
se sabe un dolor nuevo
cuando todo es mentira,
cuando el mundo es tormento,
cuando se ruega al aire
que se abra un nuevo cielo
derramando su luz
sobre el profundo infierno,
y sigue todo oscuro,
y sigue todo negro,
y ya no hay esperanza,
y ya no hay sosiego,
es cuando en el espíritu
renace el firmamento.
POESIA DE EMMA MARGARITA |
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Me acuesto en mi cama, comienzo a soñar... Los sueños me llevan hasta donde tu estas; rompen la distancia que nos separa, unen el sentimiento que compartimos. Estamos juntos en mis sueños nada nos limita, juntos vivimos. Quisiera quedarme en mis sueños, que cada sueño fuese mi vida estar siempre contigo no separarme de ti.
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Fue mi corazón espejo,
cuyo plano refulgente
guardaba constantemente
de tu imagen el reflejo.
Grande y bella, tu figura
brillo en él de tal manera,
que ni una sombra ligera
llegó a empañar su tersura.
Luego, a fuerza de porrazos
tu misma mano cruel
de aquel espejo tan fiel
hizo la luna pedazos.
Y hoy, en medio del destrozo
de mi roto corazón,
aun busco con ilusion
tu imagen en cada trozo.
Mas cuando llego a encontrarla
la pena vence al deseo,
pues tan pequeña te veo,
que no me atrevo a mirarla
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El rosal sólo dió una rosa... Una rosa hermosa que de niña todos alababan por ser especial... Una rosa que de adolescente por sus circunstancias, se perdió dentro de sí misma sin saberse encontrar... Una rosa que de joven perdió su esplendor y que en su interior hay más angustia y soledad...
La rosa solitaria... Joven por fuera, vieja por dentro. Con la tristeza escondida y la sonrisa en los labios.
No hay una sola mariposa que se fije en sus colores. No hay abejas buscando la miel que abunda en ella, la que ha tenido que guardar. No hay un sólo ser que la admire y la quiera... Nunca le han dicho: "Rosa, que hermosa eres", como cuando era niña. Las estrellas ni la notan. Las nubes le traen penas...
Sólo el Sol le alumbra... Sólo el Sol... y por El sigue en el rosal donde obtuvo el aliento, la vida... El Sol le da fuerzas... y el rosal la sostiene. La rosa aún sueña, sueña, sueña... Pero qué solitaria es la rosa, solitaria y triste
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Quitame el miedo de estar solo contigo y decirte despacito al oido que te quiero mi amor que te quiero… y dejame decirte lo que siento aqui en mi corazon que palpita y se emociona al oir tu voz tan solo tu voz tu suave voz tengo ganas de llenarte de caricias que mi deseo por besarte lleva prisa estoy lleno de pasion y quiero darte mucho amor pero estoy aqui solo pensando en ti en esta oscuridad esta es mi realidad por no decir que te quiero hasta morir yo me estoy haciendo daño y estoy aqui, deseando tu querer a caso tu no crees, que puedo enloquecer hazme feliz, ya no quiero mas sufrir por que yo te estoy amando
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¡Con qué artificio tan divino sales de esa camisa de esmeralda fina, oh rosa celestial alejandrina, coronada de granos orientales!
Ya en rubíes te enciendes, ya en corales, ya tu color a púrpura se inclina sentada en esa basa peregrina que forman cinco puntas desiguales.
Bien haya tu divino autor, pues mueves a su contemplación el pensamiento, a aun a pensar en nuestros años breves.
Así la verde edad se esparce al viento, y así las esperanzas son aleves que tienen en la tierra el fundamento...
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¿Cómo puede ser posible
que tras ese rostro de ángel,
tras esa dulce mirada
el pecho vacio se halle?
¿Cómo que tras la sonrisa
sincera y reconfortante
se esconda tanta maldad?
piedad en ninguna parte,
¿Dónde está tu corazón?
O es que, a caso, a nadie amaste
jamás, y no puedes saber
como es el dolor que invade
el cuerpo, la mente y el alma
que llora delira y arde.
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Sobre mis pensamientos
la fina tela negra,
hay un velo de seda
cubriendo mis ideas,
hay un cristal de espejo
dentro de la ventana,
una puerta de acero
en la entrada del alma,
hay un campo de zarzas
mi corazón rodeado,
las espinas acechan
esperan desgarrarlo,
cayendo la lluvia ácida
sobre las olas negras,
mi mundo desbordado
el fin de mi existencia,
es el fin de mi vida,
renuncio a mi pasado,
renuncio a mi presente,
anhelando un mañana
que tal vez nunca llegue,
que tal vez sea negro
y me destroce el frío,
que tal vez sea gris
y me calcinen dudas,
que tal vez nunca exista,
que tal vez me libere
el dulce sueño, siempre.
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Cada vez que exhalo
es un suspiro lo que emana de mi boca,
cada vez que pienso
tan solo veo una joya,
cada vez que sueño
estoy en el cielo, me rozas,
cada vez que te nombro
un beso en el aire se deshoja,
cada vez que te veo
las estrellas, de envidia, lloran,
cada vez que te toco
la realidad de pronto me abandona,
cada vez que te beso
el amor en mi pecho se desboca,
cada vez que estoy contigo
el tiempo se detiene,
la luz se difumina,
el sonido se eclipsa,
las penas me abandonan.
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MAÑANA DE OTOÑO FRIA
¡ CUANTOS RECUERDOS, ARRASTRAS !
ILUSIONES DE OTROS DIAS
PASIONES QUE FUERON LLAMAS
DULCES PALABRAS QUE DICHAS
ENTRE LA ALCOBA CERRADA,
ERAN MUSICA DIVINA
QUE EL ALMA ME ACARICIABA...
MAÑANA DE OTOÑO FRIA
QUE UN SOL MORTECINO BAÑA
TE PARECES A MIS SUEÑOS
A MIS MUERTAS ESPERANZAS.
AFUERA EL VIENTO EXTREMECE
LA CERRADA CELOSIA
Y MI CORAZON SE ENVUELVE
EN ESTA LEVE NEBLINA
QUE SON LOS VIEJOS RECUERDOS
CON LOS QUE LLENO MI VIDA
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Vaivén en tus pupilas despertadas, ojos que danzan al ritmo de los hombros, larga piel en su raíz estremecida, la ansiosa estalactita del deseo, caracol que se incrusta en las orejas; tus ojos súbitos, terribles. ¡Ah tus ojos! Y locura, embeleso y más locura.
¡Pantera que se escapa, cervatilla rendida, la sierpe envolvente de tus brazos, abrazo de mil lianas zarpadoras, largo césped donde los senos nacen, ensenada candente de los muslos, playa con la blanca tersura de tu vientre. Y locura, ternura y más locura.
¡Ah qué nidada de caricias salvajes descubrí! ¡Y qué voces intactas en tus prístinos fondos! ¡Y qué flores que se abren al tacto de mis manos! Salvaje mía; ¡ámame así, envuélveme en tu bruma! ¡Y bebamos del manantial de esta locura primitiva
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Te soñe
Estaba despierta y te miré, pensé soñar pues no creí que fuera real, tanta suerte al despertar y mirarte descansar seguro y junto a mí. Te soñé, pues no podía imaginar qué sería de mi vida sin tu amor, sin tu calor. Tuve momentos de profunda soledad y ahora no lo creo y junto a ti me encuentro. Desesperada estuve a punto de caer y apareciste un día llegando hasta mi vida. Y soñé
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Sentada al borde de la cama, la muchacha se despinta las uñas que se vuelven color de la acetona, brillantes, inocentes, color de que nada ha sucedido.
Está sola en un cuarto sin lámpara y pende la bombilla con halo de manzana original. Se ha frotado los labios que se vuelven color de espejo roto.
Con un poco de crema y de nostalgia se despinta los párpados, la voz que se le espesa color del otro día.
Doblada como un cisne en el exilio se despinta los senos, las pestañas, las cejas que le inventan un arco de ilusión.
Está sola en un cuarto rodeada por motas de algodón multicolores. Triste como un cuadro de Renoir. Cuando hala el cordón de la bombilla, el mundo .se despinta por completo.
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He dejado mis palabras entre la flor del almendro y he dormido mis caricias azules en tu recuerdo.
Se ha recogido en mi mano la desnudez de tus besos: Abril, tu alegría es dulce como trino de oro y verso.
Cuando tú me veas anclada en el anillo de un puerto, Abril, Abril, vestirás de castidad nuestro encuentro.
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Amante silenciosa de una noche, fina muñeca de marfil antiguo, cuando mi cuerpo duerma el sueño largo recuerda al extranjero que te quiso.
Mi alma estará en la sombra, solitaria, y en la neblina viviré perdido. Entreabre las ventanas, y tu lámpara será como una estrella en el camino.
Entonces en las alas de los pájaros y en el rayo de luz vendrá mi espíritu a reír en el agua de la fuente y a encender la mañana de mis hijos.
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Es una muchacha singular,no hay otra igual. Mas hermosa que todas las bellas muchachas de Egipto. Es como una estrella divina sobre el horizonte, Que al nacer el año nuevo asoma Con nítida blancura,con reluciente tez; De ojos graciosos y vivos con los que mirar, Con labios que hablan dulcemente, Aunque nunca dicen una palabra de más. El cuello hermoso y esbelto, Los pechos jóvenes y radiantes. Sus cabellos de aunténtico lapislázuli. Sus brazos superan el brillo del oro. Sus dedos son como cálices de loto. Su cintura es estrecha, Sus caderas generosas. Sus piernas rivalizan con su propia belleza, Cuando pisa la tierra con su andar distinguido, Me roba el corazón. No hay hombre que no vuelva la cabeza al verla pasar. Cuando sale de su casa es Como si viera en ella a la única.
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Es la puesta de Sol, hora maravillosa. La luz agonizante envejece las cosas. De cada forma mana gravedad deleitosa, y todo está en nosotros, pero todo reposa.
Yo vi rodar, de lo alto dé la cumbre desnuda, la ola de la noche sobre la tierra ruda. Sentí la idea frágil y la palabra muda. De aquel dulce estupor no habrá quién me sacuda.
Otra vez, ante el vago rumor del vasto río, el Sol entre las aguas era un deseo mío. Tras el oro y azul miraba en el vacío. El aire fue silencio, el agua escalofrío.
Pero aún más hermosa contemplé la agonía de la luz sonrosada en verde lejanía: una estrella temblaba, una vaca mugía, una voz alababa a la Virgen María.
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En medio de la noche te desvelas y adivinas mi rostro dormido. Apoyas tu boca sobre mi frente, dejas, como al descuido, tu mano sobre mi pecho, hasta que nuestros latidos se acompasan.
En medio de la noche, hostil y oscura, me guardas, estremeciéndote a cada movimiento que hago, hasta que, femenina y desvalida, te quedas soñando como un ángel cansado.
Por la mañana tengo una alegría que me vive todo el día, que me asiste todo el día, sin saber a qué se debe, por qué nace.
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He visto la luna y el rostro de mi amada
y eran dos lunas que se prestaban a mi vista.
Ignoro cual de las dos es mi verdugo,
si el astro nocturno o el humano.
Si no hubiese sido por el color carmesí de sus mejillas
Y el negro azabache de su cabello,
habría confundido la luna con mi amada
y a esta con aquella,
pues aquella se ausenta y esta no desaparece
y ¡qué distinto es el ausente del presente!
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